Baños
Para mantener un pelaje sano y limpio tendrá que limpiarlo regularmente. Lo mejor es comenzar desde que es cachorro para que se acostumbre a este tipo de operaciones.
El perro no se puede bañar con agua y champú hasta la edad de cuatro meses, existe un champú seco que se puede utilizar una vez al mes, se espolvorea sobre el cachorro y luego se cepilla fuertemente.
A partir de los cuatro y más meses se puede bañar con un champú para perros, generalmente neutros. Existen una gran variedad (hipoalergénicos, desenredantes, perfumados, insecticidas, bálsamos y otros.), se bañan con agua tibia, protegiendo los oídos unos algodones y evitando que caiga champú en ojos y boca de nuestro regalón, luego un buen enjuague y secado a conciencia en un lugar temperado y sin corrientes de aire. La frecuencia del baño debe ser de una vez al mes, y no es absolutamente imprescindible realizarla, no utilizar colonias, detergentes de ropa o casa, pues causan serios daños en su mascota.
Cepillado
Como el pelaje del perro sirve como protección climática, su espesor varía con las estaciones del año, y a esto se debe la pelecha en primavera. Cuando aumenta la temperatura ambiental el grueso pelaje de invierno se cambia por uno delgado y liviano de verano, en los perros que viven en interior de casas, este proceso se altera y pelechan durante todo el año.
Debemos cepillar a nuestro perro según la época del año y su raza, desde una a cuatro veces al mes, utilizando un cepillo adecuado para la raza (existen saca lana, desenredante, peines y otros), cepillando contra pelo y hasta que no salga más pelo suelto. Los perros pequeños nacen con un pelo corto y grueso que lo eliminan entre los 6 y 9 meses de edad y se produce una abundante pelecha.